Efectos psicológicos del Herpes Genital

      Efectos psicológicos del Herpes Genital. Cualquier enfermedad, por pequeña que sea puede causarnos severos trastornos psicológicos. El Herpes no es la excepción y en el caso del Herpes Genital los efectos psicológicos pueden llegar a ser devastadores (en mi caso particular provocó la separación y divorcio de mi pareja). Las personas que están contagiadas de herpes genital no sólo sufren por sus efectos físicos, los efectos psicológicos son una parte fundamental que también hay que tratar, sobre todo cuando el diagnóstico se da por primera vez.

       Aunque el herpes genital no sea un virus mortal no son solo sus consecuencias y síntomas lo que preocupa a los afectados. Enterarse que uno está infectado del virus VHS-2 produce muchos sentimientos diferentes que provocan depresión. Es por ello que tratarse el herpes con antivirales u otros tratamientos naturales no es lo único que hay que hacer. Tratar los sentimientos que causan el malestar psicológico, que evitan que una persona haga vida normal después de un diagnóstico de herpes es imprescindible.

     Cuando una persona es diagnosticada de herpes genital normalmente no acudirá a ningún amigo o
familiar, seguramente por vergüenza u otros motivos. En caso de no querer o poder acudir a nadie, será recomendable visitar a un psicólogo o especialista para comenzar a tratar su depresión o simplemente para tener a alguien con quien hablar.
     
     Seguramente la sensación de vergüenza será lo primero que experimente la persona contagiada. Ser consciente del problema que padece provocará un sentimiento aún más fuerte, el deshonor. El paciente sentirá que ya no es una persona sana, sino que está enfermo y además de por vida. El hecho de que sea una enfermedad de transmisión sexual provoca aún más vergüenza, ya que imaginamos que la gente puede pensar que es algo "sucio".

      La culpa que siente la persona que ha sido contagiada es otro factor muy importante en su salud mental. Quizá el contagio se produjo por no haber utilizado la protección adecuada en el momento del acto sexual. Este hecho puede hacer sentir aún peor a quien padece de herpes, ya que su intención fue tener relaciones sexuales con protección pero por causas ajenas ahora padece de herpes genital.
  
      El miedo puede llegar a paralizar a una persona en un momento dado. Sentir miedo cuando se tiene una infección como el herpes genital es bastante habitual. Da miedo transmitírselo a otras personas cercanas y si se tiene hijos o pareja, el sentimiento de miedo aumenta considerablemente ya que tememos más por ellos que por nosotros.

      Estar contagiado de herpes genital provoca en los afectados un aislamiento voluntario evitando así el contacto con los amigos, incluso con los más cercanos. Una persona contagiada puede recluirse en su propia habitación durante mucho tiempo. Es por ello que necesitará el apoyo incondicional de las personas más cercanas. Información y comprensión sobre el tema son fundamentales. Este problema puede provocar que muchas relaciones de amistad que han durado muchos años se rompan debido al abandono de la relación iniciado por la persona afectada.

      Cuando el afectado tiene su primer brote, su frustración lo lleva a un estado de estrés muy extremo. Se dará cuenta de que ya no puede llevar una vida normal ni estará en las mismas condiciones que antes cuando padece un brote. Le costará ir a trabajar o ir a clases ya que sentirá muchas molestias y dolor a la hora de realizar cualquier actividad. Muchas veces se verá obligado a permanecer en casa durante unos días hasta que la inflamación baje. La forma de ser de una persona con herpes genital puede cambiar de un momento a otro, sobre todo si el virus se encuentra en fase activa. La irritabilidad y el enfado se apoderan de ella hasta el punto de ser totalmente intratable. Serán necesarios varios brotes para que pueda llegar a acostumbrarse y es entonces cuando comenzará a crear "su nuevo yo".

      Por último, algo que afecta a las personas con herpes genital son las relaciones amorosas. Si antes eran personas cariñosas con necesidades románticas ahora podrían ser todo lo contrario. Esto no se vuelve tan difícil si ya se tiene pareja durante el período del contagio sin embargo, comenzar una relación de amor se vuelve algo más complicado para los solteros y las solteras. Empezar una relación si padece de herpes genital conlleva muchas cosas, entre ellas, contarle acerca de su problema a la otra persona. En ese momento todos los sentimientos anteriormente descritos penetran en su mente y su cuerpo. Muchas veces la gente renuncia a este tipo de relaciones por vergüenza de lo que puedan pensar los demás o por miedo a un posible rechazo.

      Son muchos los efectos psicológicos que puede tener una persona con herpes genital. Es por ello que el contacto con amigos o en su defecto con un especialista es muy importante para superar la enfermedad. A pesar de que es un virus que permanece en el cuerpo para siempre, podemos curarnos los aspectos psicológicos para mejorar nuestra calidad de vida. Como verá, los factores psicológicos también pueden afectar profundamente a una persona que padece de herpes. Son muchas cuestiones que se deben considerar cuando se padece de esta enfermedad.

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¡Por su bienestar!

Hermes Astudillo

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